Dra. Elisa Urbano Psicóloga, sexóloga y Terapeuta
Coaching parental

Coaching parental

La mayoría de los padres acuden cuando se encuentran ante un problema recurrente o puntual y tienen dificultades para hacerle frente.

Lo ideal es que acudan ambos progenitores, pero debido a las nuevas situaciones familiares (divorcios, familias monoparentales, problemas de horario de uno de los padres, etc.), se han de crear nuevas soluciones en el seno de la familia adecuadas a cada caso concreto.

 Acostumbran a presentarse problemas de comportamiento o de mala integración en la escuela, que se exteriorizan en forma de rabietas, sueño, alimentación, miedos, oposición, etc., muchas veces acentuados por la permisividad o el autoritarismo parental.

Muchos padres se resignan ante los problemas: “es normal…, les ocurre a todos…, son las rabietas de esta edad…, etc.” Pero podemos cambiar las cosas mirando la situación desde otro ángulo y desarrollando nuevos comportamientos, todo recobra su orden.

 En el Magazin Le Cercle psy nº 2 (sept.-nov. 2011) el Dr. Didier Pleux, indica que a los padres les gustaría que el terapeuta apoye al niño sin ellos y desbloquee la situación. Pero en el 90% de los casos la raíz del problema es educativo.

 ¿Eso significa que los padres no tienen asumido su rol? No, significa que acaban de perder confianza en sí mismos, en su sentido común. Entienden el conflicto con sus hijos, pero tienen miedo a perder su amor, o simplemente están desorientados ante una función que resulta complicada.

Es preciso desculpabilizar a los padres y ayudarles a recobrar su lugar de educadores. Este desafío es la nueva tarea de entrenador de padres. Nada de taller, grupo de padres o discursos, se trata de un cara a cara en un despacho en el que, por medio de cuestionamientos se ayuda a los padres a encontrar nuevas competencias y habilidades, un cambio de actitudes que traerá un cambio en la relación con sus hijos. Es de destacar que,  mientras más pequeños son los niños, más fáciles y rápidos resultan éstos cambios. Además los padres son los que están mejor situados para ayudar a su hijo a desarrollar su autoestima, a aceptar las frustraciones y contrariedades de la realidad.

Educar significa formar a los hijos para enfrentarse a las situaciones agradables disfrutándolas y a las dificultades aprendiendo a afrontarlas. Como es natural, adecuado a la edad y evolución de los hijos.

 En ningún caso este especialista le ha de dar recetas preparadas, ya que cada padre y madre, así como cada uno de los hijos tienen su propia personalidad, su propio aprendizaje previo y su propio entorno, por lo tanto, es preciso particularizar. Una de las ideas aportadas es cambiar la pretensión de llegar a ser un “super padre/madre” por la de “ser un padre/madre concreto para este niño concreto”

¿Cuál es el procedimiento?

  Se comienza por precisar qué problema presenta el niño, y porqué esto significa un problema para los padres. Es decir, en qué forma concreta le afecta o le hace sufrir a cada uno de los padres. Cuando esto curre o se intuye, generalmente es que tienen razones para ello.

Junto a los padres se observa la historia del desarrollo del niño, con el objetivo de conocerle mejor y de descartar alguna patología (ansiedad, depresión, hiperactividad, etc.), en cuyo caso se habría de apoyar psicológicamente al niño, además de orientar a los padres, ya que son tareas complementarias. A continuación realizar un diagnóstico de la situación, cotejándolo con los padres como forma de una mejor definición del problema.

El rol del coach parental es el de ayudar a los padres a encontrar sus propias competencias, sus propias soluciones, a relativizar la situación, a tomar conciencia de las cualidades de cada uno de sus hijos, los cuales necesitan ser valorados para progresar. En definitiva, a recobrar su poder a través del diálogo y a tener la satisfacción de ser eficientes ayudando a sus hijos.
Una vez concretados los objetivos con los padres, se ha de recibir al niño y, mediante juegos, ir modulando su comportamiento. Los padres han de recibir una información del proceso, lo que facilita ir complementando conjuntamente el desarrollo.

Unas pocas sesiones pueden ser suficientes para cambiar algunos aspectos de la relación –sobre todo si los niños son pequeños-, aunque pueden hacer falta más para solucionar todo lo deseado. 

Temas relacionados: Inteligencia emocional en los niñosansiedad en la infancia, etapas evolutivas del desarrollo infantil.

Dra. Elisa Urbano
Psicóloga, sexóloga y Terapeuta

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