Falta de deseo sexual, frigidez

El termino frigidez se utiliza muchas veces de forma inexacta y peyorativa para referirse a todas las formas de inhibición de la respuesta sexual femenina, desde la falta de reacción de excitación erótica hasta distintos niveles de inhibición orgásmica.

Es por lo tanto un  término confuso que es necesario delimitar, tanto en el tipo de respuesta (que como hemos dicho es distinta problemática la falta de excitación de la falta de orgasmo) como en el nivel de la misma, ya que puede ser absoluta, situacional o aleatoria, y a su vez primaria o secundaria, así como en la etiología de la misma. 

La falta de deseo sexual puede darse tanto en hombres como en mujeres. Tal como se explica más adelante, hay situaciones de estrés laboral, depresión y diferentes tipos de conflicto que afectan negativamente en el interés por el sexo a ambos géneros.

En algunos casos en los que se da una falta de deseo en la esposa, pero no en el marido, estudios recientes indican que algunas mujeres soportan las relaciones sexuales, nada excitante para ellas, de manera que su marido pueda eyacular rápidamente y terminar el coito. Pero participar de este acto y presenciar la satisfacción y el placer que él recibe, mientras que ella se limita a prestar su cuerpo, puede ser muy frustrante y desalentador para la mujer. Para contrarrestar tales sentimientos en ocasiones él la presiona para que se excite, y precisamente esto inhibe aún más la respuesta sexual de ella. Como resulta obvio no es esta la mejor manera de actuar, ni por parte de ella ni por parte de él, sino que lo que más les conviene a ambos es realizar una terapia sexual que les oriente para solucionar este problema y poder disfrutar de sus relaciones de pareja.

¿porque falta el deseo sexual?

Existen determinantes tanto biológicos como psicológicos de esta disfuncion sexual, veamos:

Determinantes biológicos

De acuerdo con H. Singer (1978) los efectos de enfermedades, como el estrés crónico, la depresión, la frustración y el conflicto pueden producir cambios endocrinos significativos capaces de disminuir el nivel de andrógenos. Es lógico que una persona que teme perder su trabajo, o que se sienta atrapada y deprimida, puede producirse una disminución del nivel de andrógenos, y por lo tanto el sexo sea lo último que le viene a la mente.

Existen otros factores biológicos que influyen negativamente: son algunas medicaciones y las drogas, ya que implican una alteración química de los nervios que regulan la respuesta sexual, y que actúan primordialmente sobre el cerebro.

Arnold Kegel opina que la falta de uso, la debilidad, el escaso tono o la fibrosis de los músculos de la vagina contribuyen a generar una incapacidad para el orgasmo. Coincidimos con él, y de hecho, en terapia se recomiendan los ejercicios de Kegel.

Determinantes psicológicos

Existen algunas causas de disfunción que se deben a una educación muy represiva, que se da generalmente en la mujer, originado en muchos casos por el miedo de los padres a que se quede embarazada. Esta educación puede provocar la sensación de que el sexo es algo negativo, en cuyo caso ella no se atreve a solicitar la estimulación que necesita, en muchas ocasiones porque ni siquiera es consciente de sus propias necesidades.

Otras veces puede deberse a la ignorancia sexual por parte de la pareja. Puede ser  que el marido sea poco sensible a las necesidades de su mujer, pensando únicamente en sus propios deseos, y creyendo de forma errónea que la falta de deseo de ella es de absoluta responsabilidad de su mujer. En estos casos el hombre no conoce qué puede aportar él para facilitar la relación de pareja. En una terapia de pareja se pueden descubrir las carencias de cada uno y reconducir la situación.

Terapia

En cada caso es necesario analizar en terapia que conflictos se dan, el tipo de relación, cuales pueden ser las causas diádicas (de la pareja) de las disfunciones sexuales, así como las causas de disfunciones sexuales aprendidas.

La manifestación sexual se halla sometida a diferentes influencias, como son los recuerdos, las experiencias vividas, emociones, pensamientos y asociaciones. Estas influencias, pueden tanto perjudicar si las experiencias y emociones vividas han sido negativas, como favorecer incrementando el deseo sexual si han sido positivas, por ejemplo cuando ha estado favorecido por el amor y la fantasía.

No obstante, no hay que alarmarse, ya que esta situación no es definitiva, mediante una terapia psicológica científica y bien planificada, que se adapte a la situación y problemática individual de cada persona podemos solucionar el problema.

Divorcio, ruptura y pérdida de trabajo

Divorcio, separación o ruptura de relaciones íntimas

Estos sucesos, cuando se producen en nuestro ciclo vital, provocan situaciones caracterizadas por ser impredecibles, incontrolables, y tener una sensación de pérdida de apoyo social. Según investigaciones de Colmes y Rahe (1967) están situados en 2º y 3er lugar de los acontecimientos vitales estresantes y han sido puestos en relación con el desarrollo de la enfermedad física. Es, por lo tanto importante prestarle la atención adecuada cuando se producen. 

Se trata de una carencia o privación de algo que se ha tenido, y por lo tanto es algo doloroso y que afecta de una manera particular. Procuraremos ver cómo reaccionamos ante esta pérdida y la mejor forma de poder adaptarse a ella. Orientaremos sobre su proceso, así como formas de afrontamiento.  Aunque hay una variabilidad importante, ya que como posteriormente veremos, depende de varios factores. De la personalidad y su forma de afrontar los problemas, de la naturaleza de la relación que se mantenía, de las circunstancias, etc., aunque hablando en general, podríamos decir que se dan una serie de patrones generales de respuesta, cuya duración depende de las variables antes citadas.

Procesos por los que se pasa en estos acontecimientos vitales

–>Conmoción, ira –> Desorganización –> Reorganización gradual 

Este proceso es, como vemos, similar al del que se sigue por la muerte de la pareja, y como sucede en éste, también se puede quedar atrapado en el dolor por la pérdida de la pareja con la que se ha roto. Pero hay una diferencia importante, y es que en este caso interviene la decisión de una de las partes de poner fin a la relación.

Factores que intervienen en la duración de este proceso

Todas las rupturas precisan pasar por el proceso antes citado. Y éste tiene una duración que oscila entre los 6 meses y los 2 años, aproximadamente, dependiendo de varios factores:

Según la personalidad

El rasgo de personalidad (tendencia a comportarse de una manera particular a lo largo de una serie de situaciones) influye enormemente. 
o Sensibilidad. En el aspecto emocional hay personas que sienten las cosas, tanto las alegrías como las tristezas de forma muy profunda, mientras que otras tienen vivencias más superficiales

En el aspecto cognitivo

Hay personalidades que, como habitualmente se dice “se comen el coco”, es decir, entran en una espiral de pensamientos catastróficos que les inmovilizan y no pueden ver con claridad, mientras que otros con más conocimiento de sí mismos y del proceso por el que están pasando saben darse tiempo.

Recursos propios

El nivel alto de autoestima o confianza en sí mismo ayudará a no tener pensamientos autodestructivos ni de acontecimientos catastróficos.
Forma de afrontar los problemas: Tienen ventaja las personas que saben hacer una evaluación de la situación, y posteriormente una valoración de los recursos propios para hacer frente y controlar la situación. Buscan, por ejemplo, apoyo emocional, etc. 

Grado o importancia de la relación

La implicación, el grado de intimidad, la fase en la que se encuentra (sobre todo si la relación se ha ido enfriando), el grado de pérdida que se siente puede oscilar mucho.

Apoyo social. Es indudable que una persona que cuenta con amigos o familiares que le quieren y le entienden, con los que puede expresar sus sentimientos más profundos, y con los que se siente apoyado y comprendido, constituye un elemento decisivo para amortiguar el dolor.

¿Cómo termina una relación?

En algunas ocasiones, la ruptura se discute durante años, y en otras llega repentinamente, cuando menos se lo espera uno de ellos, por la decisión del otro miembro de la pareja que puede llevar meses o años examinando la posibilidad de ruptura. Aunque lo normal es que se produzcan quejas y enfados, seguido de un distanciamiento en el que ambos se dan cuenta de que entre ellos hay problemas.
Dependiendo de la forma de ruptura, la persona que la inicia acostumbra a sentir culpa, y la otra parte se siente traicionada, con una gran carga de ira.  

Lo más recomendable es una ruptura “limpia”, es decir, que no haya contacto de ninguna clase, al menos en un principio, ya que cuando se vuelve a hablar, ver o tener relaciones con la ex-pareja, esta fase retrocede a la anterior y se alarga.

Se vuelve a experimentar la soledad y tristeza, por el recuerdo de la parte positiva de la relación, es decir, se vuelven a recordar las pérdidas, especialmente por parte del miembro de la pareja que ha sido dejado. Aumenta la irritación por el recuerdo de lo que fue mal. Por este motivo, el otro miembro habría de ser honesto y permitir una ruptura lo más limpia posible. 

Quedamos como amigos… 

Es una frase que se acostumbra a decir, especialmente por parte del miembro que corta la relación. 

Tengamos en cuenta una cosa: para que se pueda dar una relación de amistad sin connotaciones sexuales, ninguno de los dos miembros ha de sentir atracción por el otro. Es el caso, por ejemplo, de las parejas que su amor se ha ido enfriando, pero siempre se han respetado, de tal forma que no sienten deseos de estar íntimamente con el otro, pero sí le entienden y confían en su honestidad. Pero en el caso de que el enfriamiento se haya producido solamente por una parte, ésta ha de ser lo suficientemente honrado para no mantener “enganchado” al otro miembro y dejarlo en libertad para que pase su proceso de la mejor forma.

Hay muchas ocasiones en las que cortar sin tener contacto es difícil, especialmente cuando hay hijos por en medio. En estos casos prevalece el interés de los niños y es sano tener una relación de educación y “respeto”, tanto para la pareja como para los hijos, sin crear confusiones ni vanas expectativas en los niños, ni tampoco utilizarlos como arma arrojadiza por parte de los padres. Pero, en todo caso, ayuda al proceso de reorganización gradual el tener el menos contacto posible, al menos hasta que haya pasado un tiempo prudencial.

¿Por qué no me funciona ninguna relación desde que corté con “tal”?

Sabemos que después de una ruptura entra una especie de urgencia por “rehacer tu vida”. Pero te recomendamos que no te exijas tanto a ti mism@ y te des tiempo para pasar tu proceso de ruptura, te reorganices. No te apresures, cuando sientas que ya tienes el corazón libre ya podrás iniciar nuevas relaciones. 

Perdida de trabajo

En la actualidad se da bastante a menudo esta situación. También se trata de una pérdida que puede depender de las posibilidades de encontrar un nuevo puesto de trabajo similar.

Puede ocurrir que éstas personas estén en una edad en la que se han de reciclar para poder incorporarse a otra empresa. Por lo tanto, al igual que un divorcio o ruptura, también se pasa por los acontecimientos vitales citados (Ver más arriba), ya que hay factores que facilitan o dificultan su resolución.

Por ello, también depende de la personalidad de quien lo padece, ya que puede ser una persona tímida a la que le cueste mucho la interacción social, algo imprescindible para la búsqueda de empleo.

De forma que este acontecimiento vital puede provocar mucha ansiedad y estrés a quien lo padece.

Elección de pareja

¿Cómo realizamos la elección de pareja?

Normalmente se hace de forma inconsciente. Es decir, no somos conscientes de que podemos estar repitiendo pautas de lo que es una pareja, aprendidas a 6-8 años. Lo explicaremos.

¿Qué es el flechazo?

Es lo que llamamos “amor a primera vista”, que hace que cuando vemos a esa persona se acelere el pulso y se aviven los sentidos.

Ten en cuenta que cuando sientas el “flechazo” porque encuentras a alguien que es físicamente tu tipo, esto no garantiza una vida sexual satisfactoria. 

¿Porque me atrae esta persona y no otra? 

Vamos a comprender qué diferencias hacen que una persona que nos guste y otra no, analizando de dónde proviene. 

Parece ser que las personas tenemos una especie de “patrón” de la persona que nos gusta, tanto físicamente como en cuanto a su personalidad. Hay personas que dan más importancia a la fisonomía, y vemos que todas sus parejas se parecen de alguna forma, y otras personas dan más valor a la forma de ser. 

Este modelo o patrón se ha ido formando y elaborando desde niños, a través de nuestra historia personal. Refleja rasgos acerca de características personales (físico, color de pelo, inteligencia, amabilidad u otras personalidades psicológicas), de manera que se va creando un rompecabezas del tipo de persona que nos gusta. 

Esta especie de rompecabezas se va formando en nuestro subconsciente, basado en la experiencia que hemos tenido en nuestra infancia, y a lo largo de nuestra vida, con las personas significativas de nuestro entorno, e incluye aspectos físicos y psicológicos. Y que cuando alguien coincide con ese tipo surge el “flechazo”. Lo que ocurre es que, en muchas ocasiones, en ese prototipo inconsciente se incluyen aspectos patológicos, y claro, esto nos perjudica porque podemos enamorarnos una y otra vez de personas que nos dañan.  

Aspectos negativos incorporados en nuestro “modelo” 

Si por ejemplo las personas que han influido en este modelo eran dominantes, pueden escoger parejas con las que impera una neurosis de dominar o ser dominados. 

También se puede dar la neurosis de rescate, en la que, de forma inconsciente pueden enamorarse de personas conflictivas, como bebedores, ludópata, sujetos con continuos problemas, todo ello con el deseo, a veces inconsciente, de rescatarles. Creen que conseguirán que su pareja deje de beber, de jugar, de tener problemas, etc. y se sienten bien ayudándoles, pero la realidad es que no hay cambios y sufren y padecen una y otra vez repitiendo este tipo de parejas. 

Nuestra atracción inmediata dice mucho de nuestro inconsciente. Lo inteligente es que seamos conscientes de nuestra atracción visceral hacia determinados tipos de personalidad, lo analicemos, y procuremos realizar los cambios necesarios para que nos atraigan personas que nos beneficien. Caso de no saber cómo hacerlo, podemos buscar ayuda de un profesional, ya que es importante no volver a caer en otra elección equivocada. 

¿En qué te fijas cuando buscas pareja? 

Hay personas que buscan una pareja atractiva por el nivel social que les confiere. Buscan un patrón de belleza influenciados por los medios de comunicación. Estos aspectos dicen mucho de su personalidad. 

Otros pueden preferir el aspecto del progenitor del sexo opuesto. Eso es muy habitual, porque relacionamos sin darnos cuenta el aspecto físico con las emociones y el afecto que sentíamos por ellos de pequeños. Esto no es algo negativo, pero es conveniente que no nos dejemos limitar por esa atracción, ya que si somos conscientes de ello, también sabremos distinguir que tipo puede convenirnos. 

Además de asociarlo con sentimientos positivos también hacemos esta elección porque nos resulta familiar. La familiaridad influye mucho en la atracción. Esto ocurre incluso en los animales (según estudios realizados con animales por Keirh Kendrick, neurobiólogo). 

Para conseguir identificar nuestro “modelo” de pareja, tanto en los aspectos físicos como en los psicológicos, pensemos en las cualidades y defectos que se han venido repitiendo en nuestras parejas, o en las personas que nos han atraído de forma inmediata, sabiendo que puede representar una asociación con pasadas experiencias positivas y negativas. 

¿Porqué repetimos tipos de parejas que no funcionan?

Lo importante es ser analizar y conscientes de que estamos escogiendo pareja de forma inconsciente, de esta forma podremos escoger las personas que, en realidad a nosotros nos hacen sentir bien.

El psicólogo Berne nos dice que aprendemos el «concepto» de lo que es una pareja entre los 6 y 8 años. Y lógicamente lo aprendemos de nuestros padres o referentes -nos guste o no ése tipo de pareja-, es más a veces, ya adultos odiamos su relación. Y a pesar de eso, repetimos pautas.

Dr. Eric Berne

De forma inconsciente mente podemos identificarnos, por ejemplo, con un padre y gustarnos alguien parecido a nuestra madre. Estoy funciona de maravilla cuando éstas figuran de referencia consideramos que son muy felices, que se quieren mucho y se relacionan bien. Pero ¿Y si no es así?

Pues hemos de ser conscientes de lo que nos está ocurriendo y, de alguna manera «actualizar» lo que a nosotros, ya adultos, nos gustaría vivir. No es fácil éste cambio, pero sí que es muy importante si lo que queremos es vivir una vida feliz.

Problemas sexuales de pareja

¿Por qué surgen los problemas sexuales? 

Hay factores que provocan la aparición de problemas sexuales, como por ejemplo una infidelidad, un deterioro en la relación de pareja debido a diversos acontecimientos, tanto laborales, como personales. O por ejemplo el nacimiento de un hijo con el estrés que ello lleva. 

También un fracaso sexual ocasional (debido a una situación en concreto, o a una medicación que está tomando). Esto en concreto, aunque es algo natural y sin importancia, puede provocar ansiedad ante el rendimiento posterior. Y es precisamente este miedo lo que complica e influye negativamente.

¿Por qué persisten si se ha intentado solucionar la situación?

Desavenencias en las relaciones de pareja y pérdida de interés 

Las desavenencias son la causa más común de los trastornos sexuales. El factor precipitante suele ser una riña, y el factor de mantenimiento las continuas críticas y rencores que se van acumulando en la pareja. 

Una mala comunicación entre la pareja provoca malentendidos y no permite hablar con sinceridad sobre el sexo y pedir lo que se desea. 

Después del nacimiento de un hijo pueden presentarse problemas sexuales, a pesar de que éstas antes eran buenas. El varón acostumbra a quejarse de que ella ha perdido interés por él, y a veces ya no se siente el centro de la casa. Las causas pueden ser, por ejemplo, la depresión posparto, el agotamiento, una cicatriz no curada, incluso la propia ansiedad por el buen cuidado del bebé, etc. todo ello influye en que se produzca una falta de interés o se procuren evitar las relaciones sexuales. 

La infidelidad puede causar falta de interés o culpabilidad y provocar una disfunción eréctil. También ocurre que tras una experiencia sexual satisfactoria con otra pareja, se detecten deficiencias en la propia.

Relaciones de pareja

¿Qué buscas en una relación?

Aunque no nos damos cuenta, hombres y mujeres buscamos algo distinto en una relación. Y por desconocimiento y con la mejor voluntad damos a nuestra pareja lo que nosotros deseamos recibir de ella, no lo que ella necesita, y ella a su vez nos da también lo que desea.

¿Cuáles son las diferencias?
 Ambos queremos que nos quieran en todos los aspectos del amor, pero tenemos unas prioridades diferentes que, si no son satisfechas no somos capaces de saber apreciar las otras menos prioritarias. 

“Con el amor no basta: como superar malentendidos, resolver conflictos y enfrentarse a los problemas de pareja” libro de Aaron T. Beck y su terapia cognitivo conductual.

Éstas prioridades no son iguales en todas las personas, depende de muchos factores. Por ejemplo hay hombres que son más cariñosos y no les basta con la aceptación o aprecio. Cada uno ha de ver en la lista qué cosas con más importantes recibir, y qué cosas con más importantes para su pareja: el cuadro puede servir como guía para adaptarlo y rehacerlo poniendo las preferencias propias y en el otro lado las de la pareja. Lo mismo ocurre con las explicaciones posteriores

El hombre o mujer desea recibir:

Confianza
Aceptación
Aprecio
Aprobación
Animo
Admiració

La mujer u hombre desea recibir:

Cariño
Comprensión
Respeto
Valoración
Seguridad
Devoción

Hombre / mujer ¿quieres tener feliz a tu pareja?

Tu pareja necesita cariño, así que muestra interés por sus sentimientos y por su bienestar y ella se sentirá querida y atendida. Ella se sentirá especial y de forma natural empezará a confiar en ti.
 Necesita de ti una actitud comprensiva. ¿Cómo se hace? Pues escucha el sentimiento que te está expresando y esfuérzate por valorar lo que te dice. Estate seguro de que si tu mujer se siente comprendida te aceptará tal como eres.
 Muestra respeto y ten en cuenta lo que ella piensa y siente. Si por ejemplo le regalas flores, recuerdas los aniversarios, tienes detalles, ella se sentirá feliz porque tú quieres cubrir sus necesidades y deseos y estará deseosa de mostrarte su aprecio.
 Y no has de olvidar darle seguridad en que la quieres, la comprendes y respetas, una y otra vez a tu mujer, ya que si no haces, sin querer estarás saboteando la relación. Recibirás a cambio una actitud animosa por parte de tu mujer que te dará esperanza y valor, al darte confianza en tus capacidades y en tu manera de ser. 
 Si te sientes orgulloso de apoyarla y satisfacerla y das más importancia a los sentimientos de ella que a tus intereses (trabajo, estudio, ocio, etc.) le muestras tu devoción por ella. Recibirás de ella su mirada de admiración, alegría y aprobación complacida.

Mujer / hombre ¿quieres hacer feliz a tu pareja?

Tu pareja necesita confianza. Muéstrate abierta y receptiva y él sentirá que confías en él. Confía en que hace todo lo que puede y que desea lo mejor para ti, entonces él se mostrará más cariñoso contigo y atento a tus sentimientos.
 Necesita tu aceptación, que lo recibas con amor y no intentes cambiarlo. Eso no quiere decir que tú creas que es perfecto, sino que lo aceptas tal como es. Entonces él estará más atento a tus sentimientos y será más comprensivo contigo.
 Cuando te muestras feliz y reconocida por los esfuerzos que ha hecho tu hombre, el se siente apreciado. Al sentir satisfecha su necesidad de aprecio, adquiere fuerza y se siente motivado para respetar más a su mujer.
Cuando tu hombre recibe tu ánimo, le es fácil ser el mejor posible, y tú te sentirás más segura a su lado.
 Muestras tu admiración cuando te quedas maravillada con sus características, su forma de ser única, que puede ser su fuerza, su honradez, su inteligencia y sentido del humor, su amabilidad, su comprensión. El hombre necesita ser el héroe de su dama, y cuando se siente admirado le es muy fácil sentir devoción por su mujer.

Cultivar el amor

¿Cómo cuidamos el amor?

Como ya sabemos, lo primero que va disminuyendo es la pasión, pero como la intimidad, el cariño y el compromiso van aumentando nos “dormimos en los laureles”, considerando que “es lo natural”. 

Si dejamos de tener relaciones sexuales con asiduidad, o las tenemos de forma monótona, la “chispa de ilusión” desaparece, y eso provoca añoranza y tristeza. A continuación también decae la intimidad: “no tenemos nada que decirnos”, “no nos reímos juntos”. Y por otro lado, el compromiso va en aumento “estamos pagando la hipoteca”, “los niños tienen muchas necesidades”… etc. No es de extrañar que se pueda llegar a un aislamiento emocional en la pareja, incluso a separaciones. 

En una relación amorosa prolongada es muy importante cultivar el amor romántico erótico, se trata de una actitud. 

Nuestro aspecto (de él y de ella) ha de ser cuidado dentro de casa. Podemos ponernos ropa cómoda, pero que nos favorezca, y sentirnos bien, es decir, procurar estar atractiva.

No olvidar las risas y las bromas eróticas al oído, son de lo más estimulante y sano.

No olvidar decirle a nuestra chica que la amamos, y a nuestro chico lo que nos gusta de él, lo que hace bien, apoyarle, estimularle. No importa que ya lo sepa, seguro que le gusta oírlo.

No criticarle. Hablar con él o ella de la misma forma positiva y confiada que al principio.

Arreglarnos para encontrarnos fuera de casa, como si se tratara de una conquista. 

Programar citas eróticas con velas, vestido escotado, tacones, ropa interior especial, o sin ella, depende de los gustos. Esto acostumbra a gustar mucho a las mujeres. El, por su parte llévale una flor, o algo especial… y los niños, si los hay, procurar que no estén para que nada interrumpa la magia. Etc. etc.… pon en marcha tu creatividad.

¿Qué desea mi pareja en las relaciones sexuales? 

Muchas veces, con la mejor voluntad, damos a la pareja lo que nos gusta a nosotros, no lo que le gusta a ella o él, ya que en realidad lo desconocemos, y este desconocimiento hace que al terminar de hacer el amor se efectúe a la pareja preguntas cerradas como por ejemplo:

– ¿Has terminado?

– ¿Te ha gustado?

– ¿Soy un buen amante?

– ¿Te gusta que hagamos…tal cosa? Etc. 

Estas y otras preguntas cerradas solamente dan pie a una respuesta afirmativa o negativa, pero nos dará poca información de los gustos, preferencias, sensaciones, vergüenzas, etc. 

¡Todos desearíamos ser unos buenos amantes para nuestra pareja!…pero ¿cómo hacerlo? Muy sencillo: preguntándoselo, hablando del tema de la forma más cariñosa y sincera posible. 

Si realizamos preguntas más abiertas tendremos más oportunidad de tratar el asunto y llegar a un entendimiento y conocimiento más profundo de nuestra pareja, así como conocer su escala de preferencias. Por ejemplo:

– ¿Con qué disfrutas más cuando hacemos el amor?

– ¿Cuáles son tus fantasías sexuales?

– ¿De qué forma te gustaría que hiciéramos el amor?

– ¿Cómo te gusta que te acaricie? ¿Qué te excita más?

– ¿Qué te parece… el sexo oral? 

Hablar con cariño y complicidad de sexo provoca en la pareja una activación de toda la relación, no solamente del aspecto sexual. Los dos miembros de la pareja (especialmente la mujer), se sienten comprendidos, y (especialmente el hombre) sienten confianza y aceptación, y esto da como consecuencia  una mejoría notable en las relaciones.

Amor

¿Qué es el amor?

El amor significa respeto. La palabra “respeto” deriva del latín “respicere”, que significa mirar. El respeto no es un deber moral, sino un movimiento interior espontáneo que demuestra el amor que se siente. Es la capacidad  de ver a la persona tal y como es, es ser consciente de su unicidad, es desear verla desarrollarse conforme a sus propios deseos y caminos y no conformarse a nuestros planes.  De lo contrario eso no es amor, es explotación.

La gratitud también es una faceta inevitable del verdadero amor. Cuando se es feliz con alguien, se siente gratitud hacia esa persona, no tanto por un determinado gesto o unas palabras, sino simplemente por el hecho de que exista y de que nos ofrezca la posibilidad de vivir toda esa dicha.

De hecho, toda emoción no expresada es susceptible de interferir en la libre circulación del amor. Esto lo hemos de tener muy en cuenta, ya que si callamos por comodidad una y otra vez nuestros sentimientos, estos se encallan y  no dejamos que circule libremente el amor. 

Respeto por ti mismo 

La consideración de los demás debe fundamentarse en un profundo respeto por nosotros mismos. En ocasiones nos tratamos como si fuésemos nuestros peores enemigos: devaluándonos, descontándonos, o permitiendo que en nuestras relaciones nuestros propios deseos se mantengan  en clara desventaja respecto a los deseos o intereses de los otros, sin tratarnos con la comprensión que merece todo ser humano. 

¿Qué quiere decir respetarte a ti mismo?

Considerarte como un ser humano con energía limitada: necesitas que prevalezcan tus necesidades y necesitas cuidarte. Eso supone no responder a todas las demandas que te hacen los demás: saber decir no para priorizar tus necesidades, cuidar con firmeza tu salud dándole gran importancia y promover el bienestar y disfrute por la vida en todos los niveles donde sea posible, ya que la calidad que das a tu existencia es la misma que los demás recibirán de ti, proyectándola en satisfacción, alegría y vigor para dar. 

Apóyate  a ti mismo con ideas objetivas y constructivas respecto a tu forma de ser y actuaciones. Genera autoconfianza y seguridad en lo que has logrado o puedes ir realizando, evitando los pensamientos negativos que te desacrediten y que generalicen sobre una incapacidad, devaluándote o repudiándote (mira el apartado de cómo cambiar los pensamientos negativos).

Sé razonable con las demandas que te impones, en cantidad y en grado, entiende que no eres perfecto, ni puedes hacerlo todo bien siempre. Ser realista y disfrutar lo que vamos logrando es mucho más saludable que exigirnos y presionarnos constantemente y no saber establecer límites.

Si vivimos bajo una presión excesiva de autoexigencia, si nada de los que hacemos nos parece suficiente deberemos cuestionarnos ese perfeccionismo, ¿no estaremos en realidad buscando una autoafirmación que nos haga demostrarnos que “valemos mucho” como personas y eso nos impulsa a vivir alterados de los nervios queriendo lograr metas al severísimo costo de afectar gradualmente la salud u otras condiciones de bienestar muy importantes? Pregúntate: ¿Tiene algún sentido estarme matando por esto?

¿Tiene algún sentido estarme «matando» por esto?

Valora tus necesidades en su justo nivel, no las menosprecies ni subestimes. Busca las relaciones, tu desarrollo y el entorno que promuevan tu bienestar. Puede ser que necesites amistades diferentes o acabar con una relación perjudicial para ti, mayor descanso, tiempo libre, un cambio de actividad, ayuda de los demás, etc.

Ponte en el lugar que te corresponde porque tu salud y felicidad están antes que la aprobación de los demás, “el qué dirán”, la obtención de alguna posición económica o estatus. En muchas ocasiones nos creamos necesidades para después terminar dependiendo o esclavizándonos por ellas.